21 junio 2009

Que desgracia de Pais

Cuentan que el secretario de Transportes norteamericano, Ray LaHood, se confesó “impresionado de poder viajar a 300 kilómetros por hora” cuando, a finales de mayo, visitó España para conocer en persona la Alta Velocidad española, de la mano del ministro de Fomento.

Camino de la estación de Delicias de Zaragoza, mister LaHood se sintió zarandeado por un mar de dudas mientras atravesaba los yermos parajes del viejo Reino de Aragón. “¡Coño, un país más rico que el nuestro!”, deslizó al oído de su jefe de gabinete. Al llegar a Zaragoza, el americano se marcó una jotica asegurando, en pleno éxtasis de Pepe Blanco, que el AVE español era “el más vanguardista del mundo”.

No le dijeron, o tal vez sí aunque el detalle le pareció carente de importancia, que la tecnología es extranjera (trenes franceses o alemanes y catenaria italiana), que el dinero que financió la infraestructura es europeo y que solo la mano de obra es española. Tampoco le dijeron que el precio del billete no cubre el coste del servicio, pero que papá Estado corre con la cuenta.

Tampoco le informaron de que hay una línea de AVE, de gran importancia para Madrid y su entorno, cuyas obras llevan años semiparalizadas porque el Gobierno central, de izquierda, castiga así a las dos regiones que unirá el trazado, Madrid y Valencia, gobernadas por la derecha.


Hace apenas unas semanas, una Caja de Ahorros andaluza ha querido fusionarse con otra murciana, pero la Junta de Sevilla, socialista, lo ha impedido con el argumento de fondo de que en Murcia gobierna el PP y “no vamos a permitir que vengan a mangonear en Córdoba”.


De modo que tenemos “el mejor AVE del mundo” que nunca hubiéramos podido construir con nuestro dinero, y tenemos también la mejor Sanidad, o una de las mejores, del mundo, que tampoco podemos pagar con la actual estructura del gasto sanitario. Y una Administración con millones de funcionarios cuya plantilla no deja de engordar gracias a los taifas autonómicos, que tampoco podremos seguir financiando durante mucho tiempo. Y unos sindicatos de los que también cuida el Estado, que se oponen frontalmente a cualquier reforma que favorezca la creación de empleo con despido más barato.


El AVE, las Cajas, la Sanidad, la Administración, las Comunidades Autónomas, los sindicatos, son botones de muestra de un país enloquecido que se creyó rico sin serlo, que desde hace tiempo vive con descaro por encima de sus posibilidades, pero que sigue bailando en cubierta –bien amarraditos héteros, gays y lesbianas, que a modernos no nos gana nadie-, mientras suena la orquesta en la toldilla y el barco se hunde lentamente de popa.

Hay en Madrid un alcalde que ha endeudado a los madrileños para varias generaciones –casi 9.000 millones de euros-, pero que sigue impertérrito su particular cruzada a favor de la organización de los Juegos Olímpicos para 2016, una fecha en la que España seguirá aun pagando las graves consecuencias sociales de la quiebra de las finanzas públicas que hoy parece casi inevitable, y ello entre la aquiescencia vacuna o el silencio cómplice de una mayoría de ciudadanos, que prefieren seguir amarraditos bailando en cubierta. ¿Hay algún país más rico que el nuestro?

En Chicago ha surgido un fuerte movimiento de protesta contra la eventual concesión de los Juegos a la ciudad. “No es el momento para celebrar una fiesta privada –nunca mejor dicho en el caso de Gallardón- tan cara en la ciudad. No nos lo podemos permitir", aseguraba el martes en Lausana el portavoz de la plataforma No Games 2016 Chicago. “Tres de cada cuatro ciudadanos no quiere los Juegos en la ciudad”.

Tampoco ahora quieren en Londres los de 2012. De modo que, para desgracia nuestra, aumentan las posibilidades de Madrid, chance que el establishment patrio, con el Monarca a la cabeza, se encargará de acrecentar engrasando los bolsillos de los miembros del COI que sean necesarios, que de corrupción aquí sabemos un rato.

Y en Madrid mora un famoso constructor, un “ser superior” que preside un club de fútbol que acaba de pagar 160 millones de euros –unos 26.000 millones de pesetas- por el fichaje de dos futbolistas, mientras el viernes el dueño de la empresa Mateo Aluminios se colgaba de una grúa reclamando el pago de 110.020 euros que el mismo Club le adeuda desde hace meses.

Casos como este están proliferando. Si los empresarios a quienes las distintas Administraciones, en especial Ayuntamientos, deben dinero llevaran a cabo sus amenazas cuando deciden reclamar su pasta, el paisaje de la playa Omaha durante el desembarco de Normandía se iba a convertir en una película rosa comparado con España. ¿Algún país más rico que el nuestro?


Somos tan ricos que nos gusta pagar el recibo de la luz más caro de Europa, porque nos encanta la energía eólica (90 euros Mw), incluso la de fuel/gas (60 euros), mientras despreciamos la nuclear (30 euros). Somos antinucleares porque somos modernos, y además disfrutamos haciendo más ricos a Entrecanales y otras afamadas familias del lugar que se han pasado en masa a la cosa de la subvención eólica.

También pagamos la tarifa de móvil y banda ancha más cara de la Unión (un gasto medio de 59,9 euros mensuales, frente a los 38,3 de la UE), pero lo hacemos con gusto porque eso nos permite presumir ante nuestros amigos extranjeros de contar con una empresa de telefonía entre las primeras multinacionales del sector. Un lujo, oiga.

Crecimiento muy bajo e impuestos muy altos

Y así seguimos, bailando en cubierta, mientras la negra nube del otoño que se avecina sigue engordando, tras un verano turístico flojito, con el “Plan E” y su tecnología del bordillo pasando a mejor vida, con el Estado endeudándose en otros 90.000 millones para rescatar Cajas y Bancos (que sí, Cristóbal, que a los gestores que han hecho mal su trabajo hay que ponerlos en la calle si quieren ayudas públicas, ¿es tan difícil comprender eso en la calle Génova?), con más quiebras empresariales, más ERES y más paro.


Es muy posible que hayamos alcanzado ya la tasa de crecimiento más baja –de ahí que ZP repita eso de que “hemos tocado fondo”, que le cuentan al oído los economistas de guardia-, pero eso significa muy poco. Por delante tenemos un periodo muy largo, muy triste, muy lúgubre, de crecimiento casi imperceptible para la gente del común. Lo ha dicho el propio Felipe González esta semana: “Es verdad que estamos tocando fondo, pero podemos arrastrarnos por el suelo durante 10 años. Japón, por ejemplo, lleva 12”. Curioso que sea FG quien le diga alguna verdad a ZP, entre el atronador silencio de los corderos de los poderosos de este país: de Botín para abajo todo callados como putas, que no es cosa de enfadar a le petit Robespierre de Moncloa.

En la guillotina del gasto público desbocado –por más que necesario, en parte- está España segando su futuro de raíz. El horizonte se llama crecimiento económico muy bajo e impuestos muy altos. Todo tipo de impuestos, porque la deuda que estamos embalsando y que habrá que pagar es de tal magnitud que las recientes subidas del gasóleo y tabaco son peanuts comparadas con las necesidades de un Erario público que cada año va a recaudar menos precisamente como consecuencia de esa mayor carga fiscal, y ello porque la gente tiene la mala costumbre de no dejarse robar impunemente.


Ayer mismo un tal Toxo, líder de CC.OO., apuntaba a ZP el camino: “Es el tiempo de mirar a la política fiscal para su reforma”, algo que en román paladino quiere decir que hay que freír a impuestos a las clases medias. Vuelve la Economía Planificada Socialista, nueva weltanschauung del sindicalismo español. En espera de que, de la mano de Toxo, Cándido Méndez y otros intelectuales de idéntica finura, el mito de aquella URSS donde todo era felicidad y pleno empleo se haga carne y habite entre nosotros, en España tendremos que habituarnos a años de bajo crecimiento y mucho paro.

Una clase política mediocre

El propio cuadro macro del Gobierno reconoce una tasa de desempleo del 17% -es decir, 4 millones de parados- para 2012.

Cualquier presidente de Gobierno dotado de un mínimo sentido de la responsabilidad se sentiría abrumado por un futuro semejante. Nuestro simpático Zapatero, por el contrario, no se inmuta. Ni hablar de reformas. Él cuenta cuentos con la mejor de sus sonrisas. Recibe a todo el mundo en Moncloa y a todo el mundo le dice lo que quiere escuchar. “Como lo paga el vulgo, es justo hablar en necio para darle gusto”, que decía Lope. A todos promete el oro y el moro y a todos defrauda después.


Se ha dicho ya muchas veces: lo peor del momento histórico que estamos viviendo, con una terrible crisis económica que es, antes y por encima de todo, política, crisis de agotamiento del Régimen salido de la transición, es vernos obligados a capear el temporal con un insolvente en el puente de mando y con la clase política más mediocre de la democracia. Gente de escasa capacidad intelectual a derecha e izquierda, sin altura de miras, sin un ápice de grandeza para discrepar del líder. Aferrada a las consignas del partido

No hay políticos que sepan de economía, que hayan dirigido una empresa y sean capaces de anteponer el bien común a los intereses personales o de grupo. La falta de material humano de calidad es nuestro gran déficit, como en su tiempo ya lamentaron Ortega y Baroja (“los españoles hemos tenido desgracia con nuestros políticos”, escribió Don Pío en La Guerra Civil en la Frontera). La consecuencia es la falta de debate. Y el silencio de los cementerios. Pagines, Florentinos y el machadiano “dolor de España crucificada”.

Razón tiene el filósofo alemán Peter Sloterdijk: la crisis ha convertido a los ciudadanos en súbditos de la seguridad. La libertad ya no le interesa a nadie, porque todo se subordina a la seguridad. Como bien dice el post de Proyecto Cívico de esta semana (www.proyectocivico.org) en El Confidencial, “Nuestro sistema evoluciona cada vez más hacia la consolidación de una aristocracia en torno al poder y no hacia objetivos de perfeccionamiento de la democracia (…) En estos 30 años de impulso democrático, estamos más seguros de haber consolidado una casta indeseable que de haber seguido un lógico proceso de mayor y mejor participación ciudadana en el destino de nuestro país”.

Es hora de ponerse en pie

04 junio 2009

La secta de la ceja ataca de nuevo



Siempre están ahí, chupópteros del presupuesto público, dispuestos a devolver el favor a quien engorda sus bolsillos sacando el dinero de los nuestros.
No sé si a estas alturas ese gran farsante llamado Cándido Méndez habrá logrado reunir las suficientes firmas entre sindicalistas y actores del No a la Guerra como para sacar adelante el manifiesto titulado Declaración. El trabajo, fundamento de un crecimiento económico sostenible, pero es de suponer que sí, y que en las próximas horas harán público un panfleto de apoyo a la política antisocial de Rodríguez y le echarán la culpa de la crisis al PP, aunque lleve ya cinco años fuera del Gobierno, un pequeño detalle sin importancia que no afecta al resultado final.
¿Cómo era aquello de no dejes que la verdad te estropee un buen titular? Pues esto viene a ser lo mismo, pero encima cutre, casposo y rastrero. A la Secta de la Ceja le importa un comino la verdad, como le importa un comino que España esté en crisis porque ellos no lo están. No solo no lo están sino que, encima, han colocado a una de los suyos al frente del Ministerio de Cultura -con poco poder de convocatoria, por cierto- y ya le han sacado los cuartos: ocho millones de euros más en subvenciones al cine, porque resulta que hay más demanda.
Seguro que también hay más demanda de becas de estudiantes, y no tengo entendido que el Gobierno haya aumentado la partida. Pero se ve que Ignasi Guardans, que es a la política lo mismo que el camaleón a una rama, quería ganarse amigos en la Secta y está haciendo méritos sobrados para conseguir un puesto destacado en su particular Politburó.

En el fondo es lógico que todos estos pazguatos le paguen los favores a Rodríguez saliendo a la palestra cada vez que alguien les llama porque la peligrosísima derecha se acerca en las encuestas o, incluso, supera al PSOE como no puede ser de otra manera con la que está cayendo.
A mí me dan pena… La mayoría de ellos viven gracias al presupuesto público y al ‘manguerazo’ de la SGAE, porque si tuvieran que vivir de sus películas muchos de ellos estarían haciendo cola en los comedores de Cáritas.
¡Dios mío, la Iglesia alimentando a los progres! Eso nunca. Antes putas que apaleadas, y ahí van todos, y todas, dispuestos a dejarse follar por el Gobierno socialista. Cualquier cosa con tal de mantener los privilegios, no sea que llegue Rajoy y los meta en vereda -aunque tengo para mí que llegará Rajoy y no hará eso, para desgracia nuestra, porque el PP siempre se acaba acojonando con esta gente-, y cierre por defunción la cueva de Alí Babá y los Cuarenta Ladrones de la SGAE.
Cualquier cosa con tal de llenarse los bolsillos: así, no sorprende que Els Comediants cobraran 48.000 euros pagados por una empresa adjudicataria de suelo por parte de Tomás Gómez -líder del PSM- para movilizar a 30.000 personas en Parla contra Esperanza Aguirre.
A estos progres de visa oro, nuevos ricos de esclava y pendiente orejero, les importan los cuatro millones de parados una m…, pero ahí van a estar defendiendo al jefe de la tribu de los ataques furibundos de la derecha reaccionaria y cavernícola y convocando al voto a todos esos radicales antisistema que le dieron la victoria en 2008, a ver si consiguen movilizarles otra vez a base de repetir machaconamente una sarta de mentiras sobre lo que haría el PP y lo importante que es para el Universo la conjunción planetaria Obama-Rodríguez alineada con Saturno.
¿Cómo habíamos podido vivir hasta ahora sin tus discursos estúpidos y demagógicos, sin tus mentiras y tus excesos verbales, Leire Pajín?¿Y qué dice el manifiesto? Pues el manifiesto dice que Rodríguez es la leche en bote, que sin él el mundo no sería igual, que acababa de llegar cuando empezó la crisis, que pasaba por ahí cuando arreció, y que gracias a él vamos a salir en dos telediarios porque ahora, por fin, vamos a cambiar por decreto el modelo productivo.
Esta sarta de tonterías se le ha ocurrido a Cándido Méndez, que de cándido solo tiene el nombre y en el apellido habría que cambiarle la segunda ‘e’ por una ‘a’, porque lejos de ser un defensor de los derechos de los trabajadores, lo es de sus propios privilegios y de las subvenciones que recibe del Gobierno de Rodríguez.
¿Cómo es posible que con cuatro millones de parados y con la amenaza de llegar a cinco, estos sindicalistas verticales del socialismo sigan empeñados en no permitir que haya una reforma laboral en nuestro país? ¿Por qué tanto empeño en que siga creciendo el paro?, deberían preguntarse los trabajadores y afiliados a CCOO y UGT.
Lo único que les interesa es seguir teniendo un cada vez mayor porcentaje de liberados sindicales dentro de las estructuras empresariales, porque eso es lo que les garantiza su supervivencia. Eso, y el presupuesto público. No van a tirar piedras contra su propio tejado, ni ellos ni los de la Secta de la Ceja. Todos viven de lo mismo, de la generosidad de Rodríguez, y han creado en torno a él una especie de logia festiva absolutamente ajena a los problemas reales del país.
La Secta de la Ceja ataca de nuevo.

23 abril 2009

Vacaciones en el Blog


Debido a falta de ganas, el blog permanecera inactivo durante una temporada. Puedes contactar conmigo en juanjota@gmail.com

Saludos del kandingo

16 marzo 2009

A la ruina, ricachones

Fairfield, una familia devorada en la hoguera de las vanidades de Bernie Madoff


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Era la familia feliz. Walter y Monica Noel, junto a sus cinco hijas y respectivos yernos, vivían un sueño de glamour, riqueza y lujo que se truncó bruscamente el pasado 11 de diciembre de 2008: Bernard Madoff confesaba la mayor estafa financiera de la historia.

Aquél era un día como otro cualquiera en la vida del patriarca, Walter, o al menos eso parecía. A sus 78 años, este hombre de negocios llegaba como cada mañana al cuartel general de Fairfield Greenwich Group (FGG), en el 32 de East Street de Manhattan. Lo que no sospechaba es que unos minutos más tarde sería testigo de la caída de su imperio, el fin de la familia de oro de Greenwich que relata con todo lujo de detalles la revista Vanity Fair en su último número.


Las bolsas se habían desplomado en octubre y noviembre y el pánico se había apoderado de los inversores. La frase, “coge tu dinero y corre” se extendió como la pólvora provocando la huida de la renta variable así como reembolsos masivos de los fondos de inversión. Walter Noel, sin embargo, se mostraba tranquilo y sereno, como era habitual en él.


El fundador de Fairfield Greenwich Group –una firma de gestión alternativa con 14.100 millones de dólares bajo gestión- se había retirado hacía dos años y medio, dedicaba su tiempo libre a jugar al golf -una de sus pasiones-, pero casi todos los días hacía acto de presencia en las oficinas de la compañía.


La mañana de ese 11 de diciembre de 2008, uno de los 140 empleados de la firma, Andrew Douglas, estaba al teléfono con un inversor potencial a quien intentaba convencer para que invirtiera en uno de los fondos de la compañía. De repente, Bloomberg daba la voz de alarma: Bernard Madoff, un viejo conocido entre la élite de Wall Street y en quienes cientos de millonarios habían confiado su dinero, había confesado a sus hijos la noche anterior un fraude piramidal de 50.000 millones de dólares, basado en un esquema Ponzi y construido durante años.


Fairfield Greenwich Group se paralizó. Todos en East Street miraban con horror la televisión y veían cómo Madoff, esposado y escoltado por el FBI, salía del edificio de su apartamento de Nueva York. Fairfield Greenwich Group tenía el 48% de su capital, unos 7.500 millones de dólares, en los fondos de Madoff. La vida de la familia Noel estaba a punto de dar un giro de 180 grados.


Acomodados, no ricos


La familia Noel no siempre fue rica. Fairfield Greenwich Group comenzó a operar en 1983 con unos pocos clientes. En 1974 adquirieron por 225.000 dólares una modesta casa en el prestigioso Round Hill Road en Greenwich, Connecticut. La familia era muy popular entre sus vecinos. Sus cuatro hijas mayores, Corina, Lisina, Ariane y Alix, asistieron a colegios públicos y privados. Pasaban los veranos en la casa que sus abuelos maternos, tenían en Brasil, mientras que en invierno solían esquiar en Suiza. Como su madre, todas ellas hablaban diferentes idiomas, todas eran atléticas y muy hermosas, como se encargó de recoger Vanitiy Fair en un reportaje en octubre de 2002.


En los primeros años de FGG, los Noel eran una familia acomodada, no rica según los estándares de Greenwich. Sin embargo, y prácticamente de la noche a la mañana, a sus 60 años, Walter Noel se encontró con dinero suficiente para llevar una vida fastuosa y llena de lujos que incluía casas de vacaciones en Palm Beach y Southampton, así como en la isla caribeña de Mustique. Bernard Madoff había entrado en sus vidas.


Y Lo hizo a través de Jeffrey Tucker co-fundador de Fairfield Greenwich Group. La familia de su mujer, Melanie, conocía a Bernard Madoff, cuya firma, Bernard L. Madoff Investment Securities, era legendaria en Wall Street ya que ofrecía a la élite retornos del 10% al 12% anuales. Tucker fue el encargado de que los destinos de los Noel y Madoff se cruzaran, aunque en los últimos meses Monica ha querido dejar claro que en 20 años, su familia y los Madoff apenas han coincidido en un par de actos sociales.


Lo que Fairfield ofreció a Madoff fueron nuevos mercados. Inicialmente, sólo un pequeño número de inversores individuales, la mayoría de grandes clubes sociales de Westchester y Palm Beach. Pero fue sobre todo la clientela internacional lo que Fairfield proporcionó a Madoff gracias, principalmente a los yernos de Monica y Walter Noel, cuyos contactos en Europa y América del Sur eran incalculables para la firma. Todos sus yernos, excepto uno, estaban vinculados a la firma y todos ellos recogieron los beneficios del éxito de Fairfield Greenwich Group.


Piedrahita, conexión en Europa


Entre las grandes fortunas Europeas se movía Andrés Piedrahita, un colombiano de 50 años casado con la hija mayor de Walter y Monica, Corina, de 54. Piedrahita era el máximo accionista de la firma, con el 22% del capital, y estableció su cuartel general en Madrid cuando en 2003 el matrimonio, junto a sus cuatro hijas, decidió dejar su mansión en Chester Square en Londres y se trasladó a una ostentosa mansión en Puerta de Hierro.


Los Noel comenzaron a vivir una vida de ensueño reservada sólo a unos pocos privilegiados. Una vida y unos excesos que no pasaron desapercibidos allí donde se instalaron. Un amigo de la familia relata a Vanity Fair que estaba realmente sorprendido por las historias que se contaban sobre ellos en Southampton, donde Noel y Monica adquirieron una mansión por 10 millones de dólares en 2001. Las malas lenguas cuentan a la revista que no eran bienvenidos en los lugares donde empezaron a comprar sus casas –Southampton, Palm Beach y Mustique- y que su manera de actuar irritaba a sus vecinos.


“Iluminaban su casa como si fuera un casino de la Vegas, lo que molestaba tremendamente a muchos de sus vecinos. Estos se vieron incluso obligados a llamar a la policía en varias ocasiones quejándose del ruido y la música que salía de su mansión por la noche”, relata una fuente a Vanity Fair. “Qué a gusto se está en la isla sin los Noel”, era otro de los comentarios cuando la familia se ausentaba de Mustique.


También irritaban a la sociedad local, al ocupar una página entera en el Libro Azul o Blue Book de Los Hamptons, Long Island, muy conocidos por ser un sitio de vacaciones para los estadounidenses más ricos, un lugar donde los más afortunados de Nueva York pasan el verano o los fines de semana. Algo así como las páginas amarillas de la élite. Incluso esto fue motivo de discordia entre sus vecinos. “No tienes que poner cada teléfono, ni cada hijo que tienes. Viven en Europa, en América del Sur, no era necesario que pusieran 43 nombres en el Blue Book”.


Otros, por su parte, recuerdan su falta de discreción. “El primer verano que estuvieron en Southampton, no puedo olvidar cómo dos de sus hijas colapsaron el tráfico durante cinco minutos en Jobs Lane asomándose por sus descapotables, hablando a voces y tirándose besos, como si fueran las dueñas de la calle”.


Hay, sin embargo, quienes aseguran que estos comentarios no son merecidos, excepto, los referidos a Andrés Piedrahita, a quien dicen que le gustaba presumir de su avión privado y su yate.


La luz de la familia de oro de Greenwich se apaga


Tras el escándalo el caso Madoff, los Noel no renunciaron a las fiestas sociales. Sin embargo, sufrieron el vacío por parte de algunos de los inversores más ricos de Wall Street. Nadie, excepto sus amigos más cercanos, les dirigía la palabra y muchos eran los que se escandalizaban al verlos en estos acontecimientos sociales después de lo sucedido. De hecho, sólo dos días después del escándalo, el 13 de diciembre, Monica y Walter acudieron a una fiesta de Navidad en Round Hill. Irrumpieron con la cabeza bien alta, según relataron varios medios estadounidenses. “La gente allí presente se quedó asombrada”, relató uno de los presentes.

También fue sonada una de sus apariciones en una fiesta en el Metroppolitan Club, en Manhattan, a la que acudió el antiguo alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, –Walter hizo varias donaciones a su campaña como presidente, al igual que hizo con otros políticos como John McCain-. De nuevo, mucha gente se horrorizó al verlos allí e incluso la prensa les criticó por estas apariciones.


La familia Noel parecía tenerlo todo: belleza, riqueza, felicidad matrimonial y lujosas mansiones. Desde hace ya cuatro meses, ese castillo idílico se ha venido abajo. Walter está acusado de permitir que la estafa de Madoff extendiera sus garras fuera de Estados Unidos. Los inversores que confiaron en Fairfield Greenwich han emprendido los pasos legales para recuperar su dinero y el clan Noel, la familia de oro de Greenwich, corre el riesgo de perder su dinero – su fortuna está valorada en 14.000 millones de dólares, según The New York Post-, sus lujosas mansiones y quizás lo más doloroso para ellos, su reputación y estatus de la perfecta familia americana que empieza a ser devorada en la hoguera de las vanidades de Bernie Madoff.

06 marzo 2009

Cuento

PARADOJAS DE LA VIDA

DICEN QUE DIOS CREÓ AL BURRO Y LE DIJO:

-"Serás burro, trabajarás de sol a sol, cargarás sobre tu lomo todo lo que te pongan y vivirás 30 años".

El burro contestó:

- Señor, seré todo lo que me pides, pero... 30 años es mucho, ¿por qué no mejor 10 años?.

Y Dios creó al burro.


DESPUES DIOS CREÓ AL PERRO Y LE DIJO:

-"Serás perro, cuidarás la casa de los hombres, comerás lo que te den y vivirás 25 años".

El perro contestó:

-Señor, seré todo lo que me pides, pero... 25 años es mucho, ¿por qué no mejor 10 años?.

Y Dios creó al perro.

LUEGO DIOS CREÓ AL MONO Y LE DIJO:

-"Serás mono, saltarás de árbol en árbol, harás payasadas para divertir a los demás y vivirás 15 años".

El mono le contestó:

-"Señor, seré todo lo que me pides, pero... 15 años es mucho, ¿por qué no mejor 5 años?.

Y Dios creó al mono.


FINALMENTE, DIOS CREÓ AL HOMBRE Y LE DIJO:

-"Serás el más inteligente de la tierra, dominarás el mundo y vivirás 30 años".

El hombre le contestó:

-"Señor, seré todo lo que me pides, pero... 30 años es poco. ¿Por qué no me das también los 20 años que no quiso el burro, los 15 que no aceptó el perro y los 10 que rechazó el mono?.

Y Dios creó al hombre.

Y HE AQUÍ LA PARADOJA:

Así es que el hombre vive 30 años como hombre, luego se casa y vive 20 años como burro, trabajando de sol a sol y cargando sobre su espalda el peso de la familia; luego se jubila y vive 15 años como perro, cuidando la casa, comiendo lo que le den y termina viviendo 10 años como mono, saltando de casa en casa de los hijos, y haciendo payasadas para divertir a los nietos.