20 octubre 2008

mis papis son princesos

LA SUERTE DE LA INFANTA LEONOR




Desde luego, la Infanta Leonor es una de las niñas más afortunadas del Colegio Rosales, y no únicamente por ser nieta de los Reyes. La pequeña puede disfrutar casi todas las mañanas de ir al cole en compañía de sus padres, los Príncipes de Asturias, que salvo cuando están de viaje acuden junto a su hija a las puertas del centro para despedirla con un beso.

A Leonor se la ve encantada y feliz con su vida escolar. Vamos, que no le cuesta ningún esfuerzo separarse de sus padres. A los Príncipes se les queda la clásica cara de pena cuando ven a su niña desaparecer hacia el interior del recinto, no sin antes recibir largas (y tediosas) instrucciones de su madre. Letizia suele quedarse un rato hablando con la encargada de recibir a los niños, se supone que para explicarle detalladamente todo lo que concierne a su hija.

Y así, mientras la Princesa de Asturias explica e insiste en lo que ha comido la niña y otra menudencias, Felipe espera a que termine para regresar juntos a su residencia y comenzar la jornada del día. Desde luego, Leonor es toda una afortunada en comparación con la mayoría del resto de alumnos que o bien van en ruta escolar o con la madre o el padre, que suelen turnarse y hasta recurrir a los abuelos dado que a esas horas muchos ya están en sus lugares de trabajo.

La Infanta Leonor comenzó el colegio a mediados de septiembre. Su primer día fue toda una fiesta. Acudió de la mano de sus padres con su uniforme y su mochila de color rosa, regalo de la reina doña Sofía. “Hoy empiezo el colegio de mayores”, dijo la niña con la mayor de sus alegrías.


¿Que horario lleva el principe?. ¿La van tambien a buscar, cuando sale del cole?. ¿Por qué el resto de los padres no pueden hacer lo mismo?. ¿Por qué la nena vive en una burbuja y no se entera de lo que vale un peine? ¿Por qué la Leticia es tan coñazo?

17 octubre 2008

Las miserias del Borbon

El coronel Amadeo Martínez Inglés acusa al rey de entregar vergonzosamente a Marruecos el pueblo saharaui


Amaeeo Martínez Inglés ha enviado un segundo escrito al Presidente del Congreso acusando al rey Juan Carlos de nuevos presuntos y graves delitos que se suman a los que ya mencionó el coronel del ejército español en una carta anterior a José Bono y a Zapatero.

A continuación reproducimos la carta a la que ha tenido acceso este blog

AL EXCMO SR. PRESIDENTE DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS DE LAS CORTES ESPAÑOLAS

Don Amadeo Martínez Inglés, coronel del Ejército, escritor e historiador militar, se dirige por segunda vez a VE y a la Cámara que preside con arreglo a lo que dispone el artículo 77.1 de la Constitución española manifestándole lo siguiente:

Con fecha 4 de abril del presente año, y de acuerdo a lo establecido en el artículo 77.1 de la Carta Magna española, elevé a su autoridad un escrito en el que le solicitaba la creación de una Comisión de Investigación parlamentaria que, conforme a lo señalado en el artículo 76.1 de ese mismo texto legal, procediera de inmediato a estudiar e investigar los presuntos delitos cometidos por el rey Juan Carlos, tanto en su juventud como en su ya largo reinado, y de los que existen abundantes indicios racionales en las exhaustivas y complejas investigaciones que como historiador militar me he permitido realizar a lo largo de los últimos veinticinco años. Presuntos delitos que le especificaba con todo detalle en el mencionado documento: homicidio imprudente, asesinato, golpismo, malversación de fondos públicos, corrupción generalizada, terrorismo de Estado…

Han pasado seis largos meses desde que le remití el escrito y VE, obviamente, no se ha molestado siquiera en acusar recibo del mismo. Puesto a analizar tamaña falta de profesionalidad, dejación de sus responsabilidades como máximo representante del pueblo soberano y auténtica falta de respeto hacia un ciudadano español que cree desenvolverse en un Estado de derecho y paga religiosamente sus impuestos (una parte alícuota de los cuales va directamente al bolsillo de su excelencia), sólo llego a atisbar tres posibles causas del desafuero institucional cometido por VE contra mi persona. Son las siguientes:

1ª.- Quizá esté equivocado y mis denuncias contra el rey Juan Carlos: asesinato, golpismo, malversación de fondos reservados, terrorismo de Estado, corrupción…no tengan la suficiente enjundia (política, jurídica, social…) como para que el Congreso de los Diputados, máximo órgano representativo del pueblo español, se vea impelido a investigarlos y, en consecuencia, su excelentísima persona urgida a mover de una vez su estúpido trasero.

2ª.- Pudiera ser también que el estado anímico de su honorable persona, señor Bono, no sea el mejor de los posibles después de su heroica decisión de congelar los emolumentos de todas las señorías que en esa Cámara calientan banco tres días a la semana. Con lo que el sueldo mensual de su presidente, el de su excelencia (mensual, no anual como es muy frecuente entre los ciudadanos españoles) deberá seguir siendo durante todo el año de crisis de 2009 de unos 15.000 euros. Desde luego, con esos ingresos puede resultar hasta comprensible su absentismo laboral…

3ª.- O tal vez la razón suprema de su falta de educación, señor Bono, tenga algo que ver con el miedo de su señoría excelentísima a que, si se crea la Comisión de Investigación solicitada, se le caigan definitivamente los palos del sombrajo a este Régimen benefactor y singular levantado con tanto esfuerzo por el franquismo para que nada cambiara de verdad en este país tras la muerte del dictador y VE se quede a la intemperie y sin ese modesto sueldo a que me refería en el apartado anterior.

De todas formas, señor Bono, por una u otras razones, usted no ha cumplido con sus deberes como presidente del Congreso de los Diputados. Yo le remití mi solicitud sobre la base de un derecho constitucional (artículo 77.1) y de ese derecho como ciudadano español se desprende una obligación por su parte: la de acusar recibo de la misma y tramitarla con arreglo a las normas pertinentes de actuación parlamentaria. Porque si usted no cumple con su obligación como presidente de esa Cámara, alegando cortedad en el sueldo o alguna otra razón que se me escapa, yo me quedo sin derecho, sin Comisión de Investigación y sin Constitución que valga. Y lo que es todavía peor: los españoles (empezando por usted) se van a quedar en la inopia para siempre en relación con las perrerías cometidas durante su ya largo reinado por el último de los Borbones.

Y ahora paso al meollo del presente escrito, es decir, a contarle algunas cosas muy graves, muy graves, muy graves… gravísimas ¡como no! del actual rey de España, Juan Carlos I de Borbón. Más que nada para que tome buena nota de ellas, añadiéndolas en lugar preferente al inventario de presuntos delitos que ya le he remitido y que deberá ser estudiado, cuando a usted le venga bien, por la todavía nonata Comisión de Investigación Borbónica Española (CIBE)

Me estoy refiriendo en concreto, señor Bono, a tres nuevos, espeluznantes, bochornosos, repugnantes… delitos, que ni la historia ni los ciudadanos españoles conocen todavía en toda su profunda dimensión (algunos historiadores, obviamente, estamos en ello) cometidos en los últimos meses del año 1975 por el entonces príncipe de España, justo cuando desempeñaba la Jefatura del Estado de una forma interina pero con todos los poderes del dictador en la mano. Presuntos delitos que de entrada podríamos catalogar, hasta que la citada Comisión parlamentaria pueda pronunciarse, como de alta traición, cobardía ante el enemigo y genocidio. Sí, sí, no se me ponga nervioso, señor Bono, que enseguida paso a informarle largo y tendido sobre el asqueroso hecho político que acoge estas figuras delictivas de Juan Carlos I, que para eso soy historiador militar y, modestia aparte, creo que de todo esto sé un poquito, lo justo quizá para despertar su mente y la de algunos miles de ciudadanos españoles.

Y le voy a exponer el asunto, en principio, señor presidente, de una forma extractada y casi telegráfica (aunque creo que muy comprensible para usted, que me imagino tiene cierta culturilla histórica, y para el lector medio) pues no querría bajo ninguna circunstancia que este escrito se convirtiera, por mor de mi incontinencia profesional, en una larga y tediosa lección magistral de historia de España. Eso lo dejo, si a vuecencia le parece bien, para deleite de las señorías a las que les corresponda un día poner en su sitio, de una vez por todas, a este Borbón de medio pelo salido de las cloacas del franquismo que ha tomado la jefatura del Estado español como su finca particular y su saneado negocio.

El hecho histórico a que me refiero, señor Bono, no es otro que el de la vergonzosa entrega a Marruecos, en noviembre de 1975, de nada menos que 200.000 kms cuadrados del llamado Sahara español (provincia africana según Franco, territorio bajo administración española según la ONU) por miedo a tener que enfrentar una guerra con ese país (que había organizado una marcha “pacífica” de 300.000 ciudadanos marroquíes y nos amenazaba con la invasión pura y dura) y tras un pacto secreto entre el jefe de Estado español en funciones en aquellos dramáticos momentos (el príncipe Juan Carlos de Borbón), la CIA y el Departamento de Estado norteamericano (Kissinger). Pacto por el cual el heredero de Franco se quitaba de en medio una muy probable guerra colonial con nuestro vecino del sur (que podía poner en grave peligro su ansiada corona) y recibía además el inmenso apoyo político yanqui para estabilizar su tambaleante Régimen.

A cambio, claro está, de traicionar con nocturnidad y alevosía, como ha sido práctica habitual en él, al pueblo español (ajeno a todo como siempre), a sus Fuerzas Armadas (que a pesar de su abandono operativo y escasez de medios estaban dispuestas a sacrificarse por defender el honor de España y la legalidad internacional), y del que cualquier juez imparcial pediría responsabilidades al jefe del Estado español por cómplice y colaborador necesario) y a la ONU (que había decretado a través de su Tribunal Internacional de Justicia y de su resolución 380 la ilegalidad de la acción unilateral de Marruecos y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación).

Empecemos, pues, presidente, y que nadie desdeñe el asunto como lejano en el tiempo o meramente historicista pues estamos hablando de hechos gravísimos cometidos en su día por el actual jefe del Estado español, como son los presuntos delitos de “alta traición a la nación española” tras la acción consumada y no debatida en sus órganos institucionales de la entrega a una potencia invasora de una parte importantísima del territorio nacional sin intentar defenderlo siquiera y tras un pacto secreto con el propio enemigo y su socio geoestratégico; de “cobardía ante el enemigo” por parte del jefe del Estado español en funciones de comandante en jefe del Ejército que entrega sin combatir una parte substancial del territorio nacional tras un pacto secreto con el enemigo; y de “genocidio” contra el pueblo saharaui, en grado de colaboración necesaria con el ejecutor directo del mismo (el sátrapa marroquí), al haber puesto bajo la bota de su Ejército, totalmente desarmados, a los 30.000 habitantes de la antigua provincia española, a los que debería haber defendido con arreglo al Derecho Internacional y a los derechos humanos más fundamentales.

Repasemos, pues, esos lamentables hechos, próximo a cumplirse su 33 aniversario:

21 de agosto de 1975

El departamento de Estado norteamericano da luz verde a un proyecto estratégico secreto de la CIA, financiado por Arabia Saudí, para arrebatar la antigua provincia del Sahara (270.000 Kms cuadrados) a España. Un territorio vital desde el punto geoestratégico, rico en fosfatos, hierro, petróleo y gas, que EE.UU no está dispuesto a dejar en manos de España dada la situación en que se encuentra el régimen franquista. El plan consiste en invadir la zona mediante una marcha “pacífica” de unos 300.000 ciudadanos marroquíes (Marcha Verde), que se harían pasar por antiguos habitantes de la zona.

6 de octubre de 1975

El servicio de Inteligencia del Ejército español informa a Franco, ya muy enfermo, de los planes de EE.UU en relación con el Sahara.

16 de octubre de 1975

La Marcha Verde es anunciada por Hasan II, al mismo tiempo que el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU rechaza las pretensiones de Maruecos sobre ese territorio.

20 de octubre de 1975

Franco empeora ostensiblemente. Sufre un nuevo ataque al corazón.

21 de octubre de 1975

El príncipe Juan Carlos de Borbón, heredero del dictador, se niega a aceptar la jefatura del Estado con carácter interino. Quiere plenos poderes para poder actuar en el Sahara.

22 de octubre de 1975

El presidente del Gobierno español, Arias Navarro, con conocimiento de Franco, manda a Solís a Rabat para tratar de parar el órdago marroquí prometiendo negociaciones sobre el tema en cuanto la situación del dictador mejore.

26 de octubre de 1975

Comienza la Marcha Verde en territorio marroquí. Toda la planificación operativa y la organización logística han corrido a cargo de técnicos norteamericanos.

30 de octubre de 1975

Juan Carlos de Borbón se hace cargo de la jefatura del Estado español (artículo 11 de la ley Orgánica del Estado). Está muy preocupado por la situación en el Sahara pues tiene muy presente el caso portugués. No quiere que la situación le desborde.

31 de octubre de 1975

El príncipe preside un Consejo de Ministros en La Zarzuela. Cuestión prioritaria: el Sahara. Asiste invitado el jefe del Estado Mayor del Ejército, Carlos Fernández Vallespín. Juan Carlos manifiesta su férrea determinación de ponerse al frente de la situación. Sin embargo, no les dice a los reunidos que él ya ha enviado a su hombre de confianza, Manuel Prado y Colón de Carvajal, a Washington, para solicitar la ayuda de Henry Kissinger. Es consciente de que una guerra colonial con Marruecos en aquellos momentos podría precipitar los acontecimientos al estilo de lo acaecido en Portugal y que podría perder su corona antes de ceñirla.

El secretario de Estado norteamericano acepta la mediación solicitada por el nuevo jefe del Estado español, intercede ante Hassan II y en las siguientes horas se pergeña un pacto secreto por el que Juan Carlos se compromete a entregar el Sahara español a Marruecos (vistiendo el muñeco de la rendición con unas amañadas conversaciones políticas en Madrid), a cambio del total apoyo político americano en su próxima andadura como rey de España.

2 de noviembre de 1975

Juan Carlos de Borbón visita las tropas destacadas en El Aaiun en un viaje sorpresa. Está en tratos secretos con los americanos para la entrega del territorio, pero no tiene ningún reparo en escenificar un “teatrillo castrense” con los militares (a los que traicionará en las siguientes horas igual que al pueblo español, a los saharauis y a la propia ONU) echando mano de la extensa parafernalia castrense propia de estos actos: formación solemne, desfile, honor a los muertos, recepción en el Casino Militar… En este centro, en el curso de una bien regada copa de vino español, hasta se permite el lujo de representar el papel de un moderno “Escipión El Africano a la española”, diciéndoles a los oficiales de las tropas allí destacadas: “España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetará el derecho de los saharauis a ser libres” y también, hinchando el pecho y subiendo la barbilla: “No dudéis que vuestro comandante en jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer disparo”

¡La cara de este hombre es de cemento! (Nota del autor)

6 de noviembre de 1975

La Marcha Verde invade la antigua provincia africana española. En virtud del pacto secreto (alta traición) entre Kissinger, Hassan II y el flamante nuevo jefe del Estado español (el viejo se está muriendo en el hospital hecho un guiñapo entre monitores y sondas) los campos de minas de la frontera han sido levantados y los legionarios españoles prudentemente retirados. España hasta se permite la desvergüenza de enviar al ministro de la Presidencia para que gire una visita de cortesía a los campamentos marroquíes. La ONU, incómoda y sin saber de qué va la cosa, urge a Hassan II a retirarse y a respetar la legalidad internacional. España mira para otro lado ¡bastante tiene el principito con asegurar su corona! y el tirano alauí no hace el menor caso.

9 de noviembre de 1975

Hassan II da por alcanzados todos sus objetivos en el Sahara y en espera de las conversaciones de Madrid (ya tiene asegurada su presa) retira los campamentos de la Marcha Verde a Tarfaya. Argelia protesta y retira su embajador en Rabat. Los polisarios, traicionados por España, se aprestan a la lucha.

12 de noviembre de 1975

Comienza la Conferencia de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania, con EE.UU de mandamás en la sombra.

14 de noviembre de 1975

Declaración de Madrid sobre el Sahara. Se entrega a Marruecos toda la parte norte de la antigua provincia española: 200.000 Kms cuadrados de gran importancia geoestratégica, muy ricos en toda clase de minerales, gas y petróleo (descubierto por petrolíferas yanquis y en reserva estratégica). A Mauritania (que los abandonará enseguida en beneficio de su poderoso vecino del norte) se le transfieren 70.000 Kms cuadrados del sur, los más pobres e improductivos. Las Cortes y el pueblo español no saben nada del asunto. Todo se ha tejido entre bastidores, con la CIA, el departamento de Estado norteamericano y los servicios secretos marroquíes como maestros de una ceremonia bochornosa en la que el príncipe Juan Carlos ha movido sus hilos a través de sus validos y hombres de confianza: Armada, Mondéjar, Torcuato Fernández Miranda… mientras el Gobierno del anonadado Arias Navarro, con Franco moribundo y su porvenir político en el alero, se ha limitado a ejercer de convidado de piedra en la mayor vergüenza política y militar de España en toda su historia. Porque sí, efectivamente, este país, después de su flash imperial, ha padecido en diferentes épocas derrotas sin cuento, descalabros memorables y renuncios espectaculares, pero nunca jamás había traicionado de una forma tan perversa a sus propios ciudadanos (los saharauis lo eran en 1975), se había humillado de tal manera ante un pueblo más débil que él pactando en secreto su rendición, y abandonado cobardemente el campo de batalla sin pegar un solo tiro y después de entregar a su envalentonado enemigo acuartelamientos, armas y bagajes.

Una vergüenza histórica sin paliativos, a cargar ¡como no! en el “debe” de un príncipe sin principios morales de ninguna clase, cargado de ambición, bufón de un dictador sin escrúpulos, ansioso de poner sobre su cabeza los ridículos oropeles de una corona trasnochada y profanada hasta la saciedad en el pasado por reyes despreciables de su propia dinastía, y que se permitió el lujo de vender a su propio país, a su pueblo, a la sacrificada minoría étnica que, bajo nuestras leyes y nuestra protección, creyó en la promesas de España y en ser libres algún día.

De todo esto que le cuento, señor Bono, poca información han recibido durante nuestra sacrosanta transición tanto el pueblo español como su clase política. Había que preservar, así lo estipula la Constitución franquista del 78, la imagen del rey que iba a salvarnos a todos y a traernos los derechos y libertades conculcados durante décadas por su amo y señor.

Termino, señor presidente del Congreso de los Diputados, y recuerde: alta traición, cobardía ante el enemigo y genocidio. ¡Casi nada! ¿No le parece a su excelencia que quizá esa Comisión de Investigación que tanto pavor le produce debería comenzar su trabajo analizando tan escalofriantes delitos?

Reciba, señor presidente del Congreso de los Diputados, un afectuoso saludo

Firmo el presente escrito en Alcalá de Henares a 8 de octubre de 2008




Esta historia es real. El kandingo estaba destinado en una fragata de la Armada. Tuvimos que evacuar a los legionarios, a quienes el gobierno (presidido por el hoy Rey), no les permitió defender nuestra tierra. Les obligaron a retirarse vergonzosamente, sin oponerse a la invasion "pacifica" que organizó el moro mierda del Hassan
Y recuerdo como lloraban los legionarios al ser evacuados. Como fueron obligados a dejarlo todo. Sus campamentos, sus cuarteles, sus armas, su material. Todo para los moros.
Verguenza nacional la que padecimos en aquella epoca. Yo solo era un chaval, pero no olvidaré la niserable evacuación, la huida, la cobardia del gobierno. La miseria que dejamos atrás a los saharauis.


Viaja seguro en el Metro

Sexo oral en la cabina del conductor


- El travesti subió a la cabina del conductor en la estación de Sol


- Fue el propio travesti quien denunció el caso, ya que el conductor se negó a pagarle


- Metro no puede sancionar al trabajador por lo que hiciera en la cabina

Un conductor del Metro de Madrid de 45 años de edad ha sido sancionado con un mes de empleo y sueldo por practicar sexo oral con un travesti en la cabina del convoy que conducía entre las estaciones de Sol y Moncloa de la Línea 3 del suburbano. Los hechos ocurrieron en la noche del pasado viernes 29 de agosto, según confirmaron desde la propia compañía.


Al parecer, fue el propio travesti el que denunció el caso, ya que el conductor del convoy se había negado a pagarle, según su versión. Finalmente, intervinieron los agentes y el transexual denunció lo ocurrido en la estación de Moncloa y en las instalaciones centrales de la compañía.


De acuerdo con las indagaciones de la compañía, el maquinista y el travesti llegaron a un acuerdo para practicar sexo en la cabina. En la estación de Sol el transexual entró en el habitáculo.


Minutos después el tren llegó a su recta final en la estación de Moncloa. Allí el travesti reclamó al conductor el dinero acordado. Sin embargo, el maquinista se negó a pagarle, lo que provocó la indignación del travesti, que comenzó a gritarle y a empujarle, llegándole a arrancar su placa identificativa, de acuerdo con las primeras pesquisas realizadas.


El travesti, muy enojado, y el conductor, también muy acalorado, se pelearon en el andén y la violencia llegó a tal extremo que el conductor llamó al puesto de mando para que enviaran al lugar a guardias jurados. Durante la trifulca el tren estuvo parado unos minutos en Moncloa, mientras los pasajeros no entendían lo que estaba sucediendo.


Denuncia ante las oficinas centrales

El travesti pensó en presentar una denuncia en la Policía, aunque, finalmente, decidió delatar los hechos en las oficinas centrales del Metro en Canillejas. Según sus palabras, no estaba dispuesto a que el conductor se riese de él.


La dirección de la empresa tuvo conocimiento de los hechos al día siguiente. Se abrió en un primer lugar un expediente para recabar datos y se entrevistó al conductor implicado, que llegó a reconocer parte de los incidentes.


En un primer momento se decidió despedir al conductor por falta muy grave, ya que está 'rigurosamente prohibido' que entre en la cabina de mando persona alguna ajena al servicio. "En cabina sólo debe estar el conductor y, en su caso, el personal autorizado", añadió un portavoz de la empresa.


Incumplimiento de normas básicas


El trabajador de Metro también incumplió otra norma básica, ya que en el momento en el que entra una persona ajena a la compañía en el convoy debe llamar al Puesto Central de Control, que está situado en Vallecas.


Posteriormente, en el juicio de conciliación, la empresa llegó a un acuerdo con el empleado y aceptó su readmisión después de que éste aceptara una sanción de empleo y sueldo durante 30 días por 'falta muy grave' y apercibimiento de despido. En caso de que el empleado tenga otra falta grave podrá ser despedido definitivamente de la compañía.


Las mismas fuentes del Metro indicaron que la compañía no puede sancionar a este trabajador por lo que hiciera dentro de la cabina, ya que no se tiene constancia de lo que ocurrió en su interior, pero sí por introducir a una persona extraña en el puesto de conducción. Este tipo de trenes no lleva cámaras para grabar lo que ocurre dentro del vagón.


Según el Metro, los pasajeros no corrieron ningún peligro en ningún momento, "pues todos los trenes de la red cuentan con sistemas de protección y conducción automática, que impiden que cualquier imprevisto que le suceda al conductor afecte a la seguridad de los viajeros".

Solo puedo decir una cosa..........ALUCINANTE

16 octubre 2008

Mafia linguistica gallega

¿UNIVERSIDAD O NIDO DE MAFIOSOS?




Esta imagen es la portada de un panfleto publicado por el Área de Normalización Lingüística de la Universidad de Vigo.

En el panfleto, titulado “Se buscan”, se distinguen entre otras las siluetas de un guardia civil, de un militar y de un sacerdote.

¿Y por qué “delitos” coloca en su diana esta Universidad pública a esos colectivos? Pues por cosas como “atentar contra la identidad del país y de sus gentes”, “despreciar nuestra lengua y nuestro modo de ser” y hasta por “deformar nuestros nombres y apellidos”.

"Se busca la banda de los castrapeiros" (término despectivo del nacionalismo para quienes no hablan el gallego "auténtico" del que ellos se declaran guardianes). Así titulan el panfleto editado por la Universidad de Vigo.
En concreto un departamento llamado Área de Normalización Lingüística, lo que no es otra cosa que la imposición del gallego por medio de coacción legal y muchas veces ilegal.
Bajo ese titular aparecen las siluetas de los integrantes de "la banda". Toda una iconografía de las obsesiones de la izquierda nacionalista totalitaria gallega.
Se distingue a un sacerdote, un militar, un guardia civil o la típica caricatura de los burgueses. De esta forma se les señala al más puro estilo batasuno, no ya con impunidad sino con el dinero que debería destinarse a mejorar la dudosa calidad de los servicios educativos que ofrece esta universidad.
En cuanto al contenido del panfletillo, no es más que un compendio de las teorías más casposas, etnicistas y reaccionarias del nacionalismo gallego aplicadas en esta ocasión a los nombres y apellidos.

La campaña la han llamado "chámate con xeito" (llámate correctamente) y dicen que pretenden "llamar a la reflexión serena e informada sobre nuestra identidad onomástica".
En síntesis que la Universidad de Vigo se gasta el dinero en coaccionar al personal para que cambie su apellido Otero por "Outeiro".Además ponen a disposición de los interesados los servicios del Departamento de Filología Gallega y Latina da Universidad de Vigo para que ningún Quintana se prive de la satisfacción de llamarse Quintá.
Podían empezar por el líder del BNG, Anxo Quintana, en lugar de tirar dinero público y amenazar a aquellos que no se pliegan ante las pretensiones totalitarias de los nacionalistas.

El panfleto en sí tiene un tufillo mafioso que apesta, y el cartelito en cuestión recuerda peligrosamente a los panfletos proetarras que hemos visto tantas veces con las imágenes de los “enemigos” oficiales del nacionalismo vasco. Pero si la existencia de panfletos así es digna de rechazo, que esta basura nazi se haga con el dinero de todos los contribuyentes ya me parece intolerable.

Personalmente espero que el Obispado de Tuy-Vigo, el Ministerio de Defensa y la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil pidan explicaciones al Rectorado de la Universidad de Vigo por financiar panfletos antidemocráticos y difamatorios como éste.

El resultado de esta forma antidemocrática de estigmatizar a quienes no compartimos las tesis nacionalistas ya lo vimos el pasado mes de junio, cuando el coche de los portavoces de Galicia Bilingüe fue atacado por fanáticos nacionalistas que, además, firmaron su cobarde acción con una nota que decía “Bilingüismo=colonización. Españoles fuera de Galicia.”

Cabría preguntarse si lo que busca la Universidad de Vigo con esta basura panfletaria es que se repitan actos violentos como ése, en este caso incitados con dinero público y con iglesias, casas-cuartel e instalaciones militares como posibles objetivos.

15 octubre 2008

Los politicos se divierten


Es como si no tuvieran nada importante que hacer y se distraen con sus cosas. Lo que pasa es que la mayoría de esas cosas causan risa.

Esto va a ser lo del Observatorio de la Salud Mental que se ha sacado de la probeta el ministro de Sanidad. Bernat Soria, humorista donde los haya, que está preocupado por la salud mental de los españoles con esto de la crisis y dice que hay que vigilarla.
Lo que tiene que hacer el observatorio ese es aconsejarnos a los españoles que observemos a los políticos y nos morimos todos de risa.

Por ejemplo: el vicepresidente de la crisis económica, Pedro Solbes, va a soltar la tira de miles de millones de euros a los bancos. Pero hete aquí que el buen hombre dice que "nadie puede controlar’ a qué se va a destinar ese dineral". Oiga, y nadie dice nada, si acaso Montoro pide garantías, pero si no se las dan porque no se puede pues qué le vamos a hacer. Por cierto, ¿de que se extraña Montoro de la nada de nada en sus reuniones con Solbes?

Y todo porque hay que aprobar los presupuestos. Y resulta, también para hacernos reír, que los presupuestos los van a aprobar los nacionalistas vascos, los catalanes y Sanz, el de UPN, que al alimón con Blanco monta un tinglado para explicarnos que Navarra es Navarra, que lo que sirve a Navarra sirve a Navarra, que hay que colaborar con los que colaboran con él y que él va seguir si el PSOE no lo remedia, porque a él nadie le boicotea como presidente de la Comunidad Foral.
Y para que no le boicoteen a él, va él, y boicotea a Rajoy, que ya no sabe por dónde le vienen. Y Blanco, que se frota las manos a la espera de Obama que está al caer.

El que más y el que menos está por lo del boicoteo. Como dicen que los sindicatos le boicotean a Esperanza Aguirre lo de los hospitales y al consejero de los hospitales, pues ella va a boicotear a los liberados y va a dejar en el paro -como liberados, se entiende- a unos cuentos sindicalistas. Es que hay demasiados que cuestan una pasta a los madrileños. O sea, que a los liberados que no trabajan Aguirre los deja en el paro porque quiere ponerlos a trabajar.
Y a los que quieren trabajar los boicotea Gallardón, que ha decidido constituirse en guardián de dignidades. Claro que como él es el alcalde manda en las dignidades y dice lo que es digno y los que no. Por ejemplo, si usted lleva un anuncio entre pecho y espalda, pues es indigno, pero si se mete en plan pordiosero en el metro cuando lo abren en invierno por lo de las heladas, pues ya no lo es. Y van los periódicos y en plan boicoteo publican las fotos del alcalde tan contento con los anuncios de Alonso, porque a Alonso apenas si se le ve, tapado por los anuncios. Cosas del boicoteo.

Y se boicotean mutuamente los de la cosa de la justicia en el País Vascio, Joseba Azkarraga y el de los tribunales, Piñeiro. Vamos, que aprovechando que el Urumea pasa por Donosti se han dedicado a boicotearse entre ellos. Al que no pudieron boicotear fue al lehendakari Ibarretxe porque como está de morros con la justicia porque le quieren boicotear por ponerse a hacer manitas con los batasunos, pues no va a lo de los jueces.

Hasta boicotean a la pobre Aído en su afán por lo del diccionario y le han quitado de un plumazo de las actas del Congreso aquel feliz hallazgo semántico de ‘miembras’. De momento no ha dicho nada porque debe de estar ocupada en los de las micciones callejeras de las feministas de Cataluña.

Y de Cataluña a París se fue Apel.les (se llama Apel.les), Carod Rovira, hermano de su hermano y cuasi embajador de Cataluña ante la corte francesa. El tal Apel.les (se llama Apel.les) se lleva casi 90.000 euros. Que así se deja boicotear cualquiera. Y es que la familia tira mucho.

No tanto como la familia política, que ya han visto qué forma de boicotear Artur Mas a Jordi Pujol, que le ha boicoteado tanto que le ha mandado a la memoria histórica de Convergencia y Unió y ni siquiera le ha dado un carguete de consolación en el partido

Pero donde de verdad hay boicot es en lo de los vaqueros. Se empieza quitándose la corbata en el Congreso y se acaba cerrando las fábricas de pantalones. Parece ser que antes de bajar el precio de los vaqueros se los querían dar a los bancos, pero los bancos dijeron que no, que entre los miles de millones que les va a dar el vicepresidente de la crisis económica y los pisos que les van a dar los de las promotoras pues ya tienen bastante.

Que ya lo ha dicho Chicote, que es el presidente de la cosa esa de los que se dedican a vender pisos, que de bajar nada, que antes muerto que sencillo, que antes que bajar los pisos se los da a los bancos. Y luego dicen que hay que generar confianza. Pues si los bancos necesitan que les regalen los pisos es que no deben de andar bien.

Y Ruiz Gallardón, que no contento con boicotear a Esperanza Aguirre ahora va a boicotear a los hombres anuncio. Dice que el Ayuntamiento ‘no debe promover ese tipo de conductas’.
¡Ah! ¿pero es que también promovía el Ayuntamiento de Madrid los hombres anuncio?

Aquí lo único que no se boicotea es la indignidad.


Escribe el resto del post aqui